Llegué a Sonidos Cuánticos pensando que sería como a otras que había asistido; estaba cansada, mental y físicamente. Buscaba solo descansar de verdad, soltar el ruido interno.
Durante la sesión ocurrió algo inesperado y muy real:
La música y el canto me llevaron a un sueño profundo, reparador… cuando desperté pensé que habían puesto una lista de música, pero para mi sorpresa era Mónica cantando y tocando en vivo… esto es real, así pasó.
Al terminar, desperté con una sensación de descanso profundo que no recordaba desde hace años. El cuerpo estaba relajado, la mente en silencio y el corazón en calma. Dormí mejor los días siguientes, disminuyó la tensión emocional y sentí una conexión muy amorosa conmigo misma.










