Llegué a la ceremonia cargando años de ansiedad y una sensación constante de vacío. Había probado terapias, retiros y medicina tradicional, pero algo profundo seguía sin acomodarse.
Durante la experiencia sentí exactamente eso que hoy puedo poner en palabras: “Nunca imaginé que en unas horas podría sentirme tan en paz. Es realmente como volver a nacer.”
Después del proceso, la ansiedad disminuyó de forma notable, recuperé el sueño y, por primera vez en mucho tiempo, sentí claridad para tomar decisiones sin miedo.




